En resumen
- El dolor pélvico afecta a 1 de cada 5 embarazadas y no es algo que debas simplemente aguantar.
- Existen tratamientos con respaldo científico: educación, ejercicio terapéutico, rehabilitación de piso pélvico, terapia manual y TENS.
- Una valoración temprana con un especialista en rehabilitación puede mejorar tu calidad de vida durante el embarazo.
Una de las preguntas que más escucho en consulta es:
“¿Es normal que me duela la pelvis durante el embarazo? ¿Tengo que esperar a que pase el embarazo para atenderme?”
Es cierto que muchas mujeres experimentan molestias en la pelvis conforme avanza el embarazo. Sin embargo, sentir dolor no significa que debas resignarte a vivir con él durante nueve meses.
¿Qué es el dolor pélvico durante el embarazo?
El dolor pélvico relacionado con el embarazo es un trastorno musculoesquelético que afecta las articulaciones y tejidos que forman la pelvis.
Puede presentarse en:
- La parte frontal del pubis
- Las articulaciones sacroilíacas
- Los glúteos
- El coxis
- La región inguinal
- El piso pélvico
¿Cómo se siente el dolor pélvico?
Cada mujer lo describe de manera distinta. Algunas lo refieren como:
- una presión intensa
- sensación de que la pelvis “se abre”
- dolor punzante en el pubis
- molestias profundas en los glúteos
- dolor que baja hacia la ingle
- dificultad para levantar una pierna
- molestias al entrar o salir del automóvil
También es frecuente que aumente al caminar distancias largas, subir escaleras, cargar a otro hijo, permanecer parada mucho tiempo, girarse en la cama o separar las piernas para ponerse un pantalón.
¿Qué tan frecuente es?
Es mucho más común de lo que imaginas. Los estudios muestran que aproximadamente 1 de cada 5 mujeres embarazadas desarrolla dolor pélvico que puede interferir con sus actividades diarias.
En algunas mujeres es leve y transitorio; en otras limita significativamente actividades como caminar, trabajar, dormir o cargar objetos.
¿Por qué aparece?
El embarazo produce cambios extraordinarios para permitir el crecimiento del bebé y preparar el cuerpo para el parto.
1. Cambios hormonales
Durante el embarazo aumenta la producción de hormonas que favorecen una mayor movilidad de los ligamentos de la pelvis. Esto es completamente fisiológico y ayuda durante el parto. Sin embargo, provoca una disminución de la estabilidad de ciertas articulaciones y aumenta el esfuerzo que deben realizar los músculos para mantener la pelvis estable.
2. Cambios biomecánicos
A medida que el bebé crece, cambia el centro de gravedad, aumenta la carga sobre la pelvis, se modifican la postura y la forma de caminar, y los músculos del abdomen y del piso pélvico trabajan de manera diferente.
3. Mayor demanda muscular
Los músculos del abdomen, espalda, glúteos, caderas y piso pélvico trabajan continuamente para estabilizar el cuerpo. Cuando alguno de estos grupos pierde fuerza, coordinación o resistencia, otras estructuras compensan y pueden aparecer molestias.
4. Factores individuales
La intensidad del dolor depende de la fuerza muscular previa, condición física, embarazos anteriores, lesiones previas, hiperlaxitud, dolor lumbar previo, estrés y calidad del sueño.
Factores que aumentan el riesgo
- Haber presentado dolor pélvico en un embarazo previo
- Dolor lumbar antes del embarazo
- Antecedentes de lesiones en la pelvis
- Embarazos múltiples
- Índice de masa corporal elevado
- Trabajos físicamente demandantes
- Permanecer muchas horas de pie
- Baja condición física previa al embarazo
Es importante aclarar que tener alguno de estos factores no significa que necesariamente desarrollarás dolor.
¿Qué molestias pueden ser normales?
Durante el embarazo es relativamente frecuente experimentar sensación de pesadez pélvica al final del día, molestias leves después de una caminata prolongada, cansancio muscular y dolor que mejora con el descanso. Estas molestias suelen ser temporales y no limitan significativamente las actividades cotidianas.
¿Cuándo debo buscar una valoración médica por rehabilitación?
- El dolor te obliga a detenerte al caminar
- Necesitas apoyo para levantarte de una silla
- No puedes dormir por el dolor
- El dolor aumenta progresivamente
- Tienes dificultad importante para girarte en la cama
- Comienzas a limitar tus actividades por miedo al dolor
Buscar ayuda de manera temprana puede evitar que el problema progrese y mejorar tu calidad de vida durante el embarazo.


¿Cómo se diagnostica el dolor pélvico durante el embarazo?
Una de las primeras cosas que quiero que sepas es que no existe un estudio de laboratorio o una radiografía que diagnostique el dolor pélvico relacionado con el embarazo. El diagnóstico es principalmente clínico: un profesional capacitado realiza una entrevista detallada y una exploración física específica para identificar el origen del dolor.
Durante la valoración se analizan: localización exacta del dolor, actividades que lo empeoran o alivian, forma de caminar, fuerza de los músculos del abdomen, glúteos y caderas, función del piso pélvico, movilidad de la pelvis, y postura y patrones de movimiento.
Existen además pruebas clínicas específicas para valorar la sínfisis del pubis y las articulaciones sacroilíacas cuando son realizadas por profesionales entrenados. La revisión clínica más reciente del BMJ (2026) destaca que, en ausencia de datos de alarma, el diagnóstico suele establecerse con la historia clínica y una exploración dirigida, sin necesidad de estudios de imagen de rutina. [1]
¿Qué tratamientos tienen respaldo científico?
Durante muchos años se dijo a las mujeres: “Es normal, aguanta a que nazca tu bebé.” Hoy sabemos que esa recomendación ya no está respaldada por la evidencia. Las guías internacionales coinciden en que el dolor pélvico durante el embarazo sí puede tratarse y que hacerlo oportunamente mejora la calidad de vida de la madre. [2] [5]
1. Educación: el primer tratamiento
Entender por qué aparece el dolor disminuye el miedo y ayuda a recuperar la confianza para moverse. En consulta enseñamos estrategias sencillas como cómo levantarte de la cama, subir escaleras, entrar y salir del automóvil, cargar objetos, y distribuir tus actividades durante el día para evitar sobrecargas.
2. Ejercicio terapéutico
El ejercicio supervisado es uno de los pilares del tratamiento. No se trata de hacer cualquier rutina de internet — cada programa debe adaptarse a la etapa del embarazo, al nivel de dolor y a las necesidades de cada mujer. Puede incluir fortalecimiento de glúteos, entrenamiento de la musculatura profunda del abdomen, ejercicios de estabilidad pélvica, movilidad controlada, trabajo respiratorio y entrenamiento funcional.
3. Rehabilitación del piso pélvico
Los músculos del piso pélvico forman parte del sistema que estabiliza la pelvis y ayudan a distribuir adecuadamente las cargas durante el embarazo. Cuando existe debilidad, exceso de tensión o mala coordinación muscular, el dolor puede empeorar.
4. Terapia manual
Cuando está correctamente indicada y realizada por profesionales capacitados, puede ayudar a disminuir el dolor y mejorar la movilidad. Es importante aclarar que la terapia manual no busca “acomodar la pelvis”, sino mejorar la función dentro de un programa integral.
5. Cinturones pélvicos
En algunas mujeres seleccionadas, un cinturón pélvico puede proporcionar alivio temporal al mejorar el soporte durante determinadas actividades. No todas las pacientes lo necesitan.
6. TENS
El TENS es una modalidad de electroterapia utilizada para aliviar el dolor mediante impulsos eléctricos de baja intensidad. Diversos estudios sugieren que puede ayudar a disminuir el dolor lumbar y de cintura pélvica durante el embarazo, facilitando el movimiento. Cuando es indicado por un profesional capacitado, se considera una opción segura como parte de un tratamiento integral, aunque no sustituye el ejercicio terapéutico ni la rehabilitación.
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Mitos y realidades
❌ “Todas las embarazadas tienen dolor.”
No. Es frecuente, pero no todas lo presentan.
❌ “No hay nada que hacer hasta que nazca el bebé.”
Falso. Existen tratamientos conservadores con respaldo científico que pueden disminuir el dolor y mejorar la función.
❌ “Si me duele debo dejar de moverme.”
No necesariamente. El reposo absoluto rara vez es la mejor solución. En la mayoría de los casos, mantenerse activa con un programa adaptado es más beneficioso que dejar de moverse por completo.
Preguntas frecuentes
¿El dolor pélvico puede afectar a mi bebé?
No. El dolor musculoesquelético no perjudica al bebé, aunque sí puede afectar tu calidad de vida si no se trata.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo dolor?
En la mayoría de los casos sí, siempre que el programa sea individualizado y supervisado por profesionales con experiencia en embarazo.
¿Desaparecerá después del parto?
Muchas mujeres mejoran tras el nacimiento del bebé, pero algunas continãn con síntomas durante meses o incluso años si no reciben tratamiento. Haber tenido dolor importante durante el embarazo aumenta el riesgo de persistencia en el posparto.
Lo que veo en la consulta
Durante más de una década de práctica he aprendido que muchas mujeres llegan convencidas de que “como están embarazadas, tienen que aguantar”.
Mis pacientes, amigas y familiares me han comentado en repetidas ocasiones frases como: “Me dijeron que era normal porque estoy cargando más peso.”, “Pensé que hasta que naciera mi bebé se me iba a quitar.”, “Creí que no había nada que hacer.”, “Lo único que me dijeron es que tomara paracetamol, pero prefiero aguantarme porque no quiero tomar medicamentos.”
La realidad es muy distinta. Hay muchas cosas que se pueden hacer, incluso algunas demasiado sencillas que pueden hacerse sin salir de casa. Lo que sí es importante es acudir a una valoración especializada por medicina de rehabilitación que brinde atención a embarazadas, para poder realizar un diagnóstico y un tratamiento personalizado — está muy de moda ver ejercicios en internet, pero no cualquier ejercicio es para todas; algunos mal indicados pueden empeorar los sítomas.
El dolor no es parte de estar embarazada. No es una cuota que tengamos que pagar por estar embarazadas.
En Wow Mom creemos…
El embarazo es un proceso fisiológico, no una enfermedad. Pero cuando aparece dolor que limita tu vida diaria, merece ser evaluado.
Nuestro enfoque combina medicina basada en evidencia, fisioterapia especializada y tecnologías de apoyo para ayudarte a vivir un embarazo más cómodo, activo y seguro.
Si presentas dolor pélvico durante el embarazo, una valoración temprana puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.
Referencias
- Jakes A, Chadha K, Igualada-Martinez P. Identifying and managing pregnancy-related pelvic girdle pain. BMJ. 2026;393:e088930.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Management of pelvic girdle pain in pregnancy: Antenatal care. 2021.
- Robinson HS, Vøllestad NK, Bennetter KE, et al. Pelvic girdle pain in pregnancy and early postpartum – prevalence and risk factors in a multi-ethnic cohort. BMC Musculoskeletal Disorders. 2024;25:21.
- Elden H, Olander P, Naurin E, Zheng L. Pelvic Girdle Pain at 36 Weeks of Pregnancy and Two Years Postpartum: Associations With Biopsychosocial Factors. Sexual & Reproductive Healthcare. 2026.
- Aldabe D, Lawrenson P, Sullivan J, et al. Management of women with pregnancy-related pelvic girdle pain: an international Delphi study. Physiotherapy. 2022;115:66-84.